Obervador y observado



¿Podemos ser observador y observado a la vez? 

Así es como trabaja el zen. Te mantiene ocupado para que no generes pensamientos “basura”, esto es pensamientos que crean pasado y futuro. Te saca del tiempo lineal y te coloca en el presente continuo. Además te cansa y baja las resistencias de tu sí mismo (self). Entonces, en el momento menos esperado, algo sucede, comprendes, te abres, ves.
Esto es lo que significa que “si lo buscas no lo encuentras”. Estás en la vía, y eres buscador, pero una vez que ingresas en la vía te olvidas de lo que estabas buscando. Porque la búsqueda consiente está condicionada, y el Dharma no puede manifestarse ante ti si tu miras hacia otro lado. Es como si buscaras la luna dentro de tus zapatos, no la encontrarías y siguiendo la lógica la buscarías dentro de todos los zapatos del universo. Sería una búsqueda inútil. En cambio, si te olvidas de la luna, un día escucharías a un pájaro, o a una rama crujir, mirarías hacia arriba, ¡y encontrarías a la luna! ¡allí está! La encontraste, la estabas buscando sin buscarla, así tu ego no se entromete en la vía, en el Dharma. ¿Lo ves?
Esto significa olvidarte a ti mismo también. Olvidar el provecho, el beneficio, las razones... Sueltas todo, entonces un día, “de la nada” el Dharma se manifiesta ante ti, y tú te manifiestas en el Dharma.
Debes tener el corazón blando. Tu respiración fluida, equilibrando lo interno con lo externo, y sobre todo dyana, observación. Es el origen de la palabra zen; dyhana, dyhan, chan, zen. Observar, contemplar. Es paz, respirando. Contemplar.
El “self” es mecánico, a medida que lo observas con atención vas descubriendo sus patrones, reconociendo sus formas, siempre son iguales, aunque se las ingenia para parecer diferente. Se disfraza. Pero con la contemplación te vas liberando. Entonces, no se trata de contemplar al “ser verdadero”, sino de contemplar al “sí mismo”. Así te liberas de ti misma, y el ser verdadero es contemplado por toda la existencia.
Olvidarte de ti mismo es abandonar la búsqueda. Abandónala. Haz cualquier cosa, lo que sea, pero hazla con toda tu atención, observándote en el presente continuo. Observando a tu self, olvidando a tu ser verdadero, y el Dharma se manifestará naturalmente.
Ya estás despierto, no puedes despertar. Sólo contempla y libérate.
Recuerda, cuando escuches la dualidad, ese es el ego observando. ¡Suéltalo! Observar es observar. Nada más. Sin agregar nada a lo que ya está sucediendo. Observa. Respira. Atención. Respira.

Canalización - abril 2014
Lucía Ángeles Ferreccio
Shoan